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25 de octubre de 2024

Oh My Soul: no estás sola — Casting Crowns, Mark Hall

Rise (In) Shine

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Christ Alive (In) Music — Casting Crowns

Christ Alive (In) The Word

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Romanos 8:1-39

La vida por medio del Espíritu

1 Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están en Cristo Jesús, 2 porque por medio de Cristo Jesús la ley del Espíritu que da vida te ha liberado de la ley del pecado y de la muerte. 3 Pues lo que la ley no tenía poder para hacer, por estar debilitada por la carne, Dios lo hizo al enviar a su propio Hijo en semejanza de carne pecadora, como ofrenda por el pecado. Así condenó al pecado en la carne, 4 para que la justa exigencia de la ley se cumpliera plenamente en nosotros, que no vivimos según la carne, sino según el Espíritu.

5 Los que viven según la carne fijan su mente en lo que desea la carne; pero los que viven conforme al Espíritu fijan su mente en lo que desea el Espíritu. 6 La mente gobernada por la carne es muerte, mientras que la mente gobernada por el Espíritu es vida y paz. 7 La mente gobernada por la carne es enemiga de Dios; no se somete a la ley de Dios, ni puede hacerlo. 8 Los que están en el dominio de la carne no pueden agradar a Dios.

9 Sin embargo, ustedes no están en el dominio de la carne, sino en el del Espíritu, si es que el Espíritu de Dios vive en ustedes. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no pertenece a Cristo. 10 Pero si Cristo está en ustedes, aunque el cuerpo esté sujeto a la muerte a causa del pecado, el Espíritu da vida a causa de la justicia. 11 Y si el Espíritu de aquel que levantó a Jesús de entre los muertos vive en ustedes, el que levantó a Cristo de entre los muertos también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu, que vive en ustedes.

12 Por lo tanto, hermanos y hermanas, tenemos una obligación, pero no es con la carne, para vivir conforme a ella. 13 Porque si ustedes viven conforme a la carne, morirán; pero si por medio del Espíritu hacen morir las malas obras del cuerpo, vivirán.

14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. 15 El Espíritu que ustedes recibieron no los hace esclavos para que vuelvan a vivir con miedo; al contrario, el Espíritu que recibieron los adoptó como hijos. Y por él clamamos: "¡Abba, Padre!". 16 El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios. 17 Y si somos hijos, también somos herederos: herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que de verdad participamos de sus sufrimientos, para que también participemos de su gloria.

Sufrimiento presente y gloria futura

18 Considero que nuestros sufrimientos del tiempo presente no se comparan con la gloria que será revelada en nosotros. 19 Porque la creación aguarda con ansiosa expectativa que los hijos de Dios sean revelados. 20 Pues la creación fue sometida a la frustración, no por su propia voluntad, sino por la voluntad de quien así la sometió, con la esperanza 21 de que la creación misma será liberada de la esclavitud de la corrupción y llevada a la libertad y la gloria de los hijos de Dios.

22 Sabemos que toda la creación ha estado gimiendo, como con dolores de parto, hasta el día de hoy. 23 Y no solo ella, sino también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente mientras esperamos con anhelo nuestra adopción como hijos, la redención de nuestro cuerpo. 24 Porque en esa esperanza fuimos salvados. Pero la esperanza que se ve ya no es esperanza. ¿Quién espera lo que ya tiene? 25 Pero si esperamos lo que todavía no tenemos, lo aguardamos con paciencia.

26 De la misma manera, el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad. No sabemos qué debemos pedir en oración, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no se pueden expresar con palabras. 27 Y el que examina los corazones conoce la intención del Espíritu, porque el Espíritu intercede por el pueblo de Dios conforme a la voluntad de Dios.

28 Sabemos que Dios obra en todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito. 29 Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos y hermanas. 30 Y a los que predestinó, también los llamó; a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó.

Más que vencedores

31 ¿Qué diremos, entonces, ante todo esto? Si Dios está a nuestro favor, ¿quién puede estar en contra nuestra? 32 El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también, junto con él, todas las cosas por pura gracia? 33 ¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica. 34 ¿Quién, entonces, condenará? Nadie. Cristo Jesús, que murió —y más aún, que resucitó—, está a la derecha de Dios e intercede por nosotros. 35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿La aflicción, la angustia, la persecución, el hambre, la desnudez, el peligro o la espada? 36 Así está escrito: "Por tu causa enfrentamos la muerte todo el día; se nos considera como ovejas destinadas al matadero".

37 ¡No! En todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. 38 Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni poder alguno, 39 ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra cosa en toda la creación podrá separarnos del amor de Dios que está en Cristo Jesús, nuestro Señor.

Sleep (In) Peace

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